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Elon Musk recaudó US$ 4 millones

A diferencia de Tesla, su empresa de autos eléctricos, su proyecto de construir túneles no puede realizar preventas y por ende enfrenta otros inconvenientes en el momento de financiarse. Por esto fue que Musk comenzó a buscar formas opciones alternativas de hacerlo.

Durante la venta de gorros con el logo de la compañía, el CEO publicó en su cuenta de Twitter: “Despues de los cincuenta gorros vendidos, empezamos a vender lanzallamas de The Boring Company”. Esto, que parecía un delirio del excéntrico empresario, el día de hoy es una realidad.

De esta manera fue que, en menos de un día, vendió más de 7.000 lanzallamas y The Boring Company embolsó US$ tres con cinco millones para financiar sus túneles. Los matafuegos se venden por separado y cuestan US$ 30.

Por qué Musk es objeto de estudio

The Boring Company, el filón que aún no ha comenzado su actividad, pero ya no queda lugar a dudas: todo cuanto toca Elon Musk se transforma en oro, y es que el magnetismo de este carismático emprendedor arrastra a las masas a pasar por caja prácticamente a ciegas. Absolutamente nadie sabe realmente bien lo que pasa por la cabeza del fundador de Tesla y SpaceX, pero en lo que todo el mundo parece estar conforme es en divertirse con sus alocadas ideas. La última de ellas la fraguó en pleno atasco en la ciudad de Los Ángeles: parado a lo largo de un valioso tiempo que no le sobraba exactamente, al norteamericano se le ocurrió que ese despropósito podía evitarse a través de una red de túneles, una idea peregrina que no lo era tanto para este emprendedor. Ese día había nacido The Boring Company (La Empresa Aburrida), un proyecto que todavía no tiene nada tangible, mas que factura millones.

¿De qué forma es posible que una sociedad que de momento no cuenta con actividad facturable ya se esté haciendo de oro? La respuesta la hallamos y por doble motivo, en el merchandising.

El planeta empresarial, a ojos del común de los mortales, resulta un tanto anodino y muy sujeto a convencionalismos; no de este modo para Elon Musk, que semeja resuelto a divertirse en todo lo que haga. El proyecto titánico de The Boring Company va a requerir muchos recursos, y no tenemos claro si es por esto o simplemente por una cuestión de difusión, pero Musk optó hace unos meses por animar a sus millones de seguidores en las diferentes redes sociales, y lo hizo de una manera sorprendente: vendiendo gorras.

The Boring Company ha facturado un millón de dólares estadounidenses solo vendiendo viseras y ha superado los 3 millones de dólares vendiendo lanzallamas

Aquello parecía un mal chiste de un empresario que, hastiado, deseaba acaparar el protagonismo de los titulares; no obstante, las viseras pronto se agotaron y en pocas semanas la facturación de este producto promocional comenzó a adquirir dimensiones serias. Una hábil maniobra apoyada indudablemente en sus más de dieciocho millones de seguidores en Twitter y el resto de redes sociales, y es que además de regresar a centrar la atención de los medios en The Boring Company, el estadounidense consiguió un esencial flujo de capital en forma de venta de merchandising empresarial. Aquella celebración no tenía visos de concluir y Musk lanzó un nuevo reto a sus deseoso seguidores: si se vendían 50.000 viseras, comenzarían a comercializar un lanzallamas.

Lo de las gorras podía parecer una gracieta, pero… ¿un lanzallamas? Nadie se lo creyó realmente. No obstante, el pasado día veintiocho y cuando ya todo el mundo se había olvidado del lanzallamas, Musk volvió a la carga con un nuevo tuit recordando que se había alcanzado la cantidad récord de gorras: “Decid hola a mi nuevo amigo”, y la inconfundible foto de un lanzallamas blanco que inevitablemente recordaba a los Cazafantasmas. Y la celebración empezó de nuevo.

El lanzallamas estaba realmente en venta y Musk fue anunciando en su perfil de Twitter las marcas de ventas que iba poquito a poco alcanzando: 1.000, dos mil, 6.000… hasta llegar a los 7.000 lanzallamas. Los hitos de venta iban acompañados de amenos mensajes del genial emprendedor explicando que absolutamente nadie se preocupara, que no estábamos frente a un apocalipsis zombi. Entre tanto, los miles y miles de dólares estadounidenses llegaban fácilmente y silenciosa a las arcas de una compañía que, por el momento, tangible solo tiene el nombre.

Hagamos números: The Boring Company ha facturado un millón de dólares solo vendiendo gorras y, en el momento en el que escribimos estas líneas, ha superado los 3 millones de dólares estadounidenses vendiendo lanzallamas, Y esto acaba de comenzar pues los primeros siete mil lanzallamas se han vendido en apenas unas horas… El análisis resulta demoledor: The Boring Company lleva facturados casi 5 millones de dólares estadounidenses sin haber ensamblado un solo tornillo ni haber consolidado nada perceptible del aparente objeto de su compañía. ¿Humo? Absolutamente nadie se atrevería a decirlo de una persona que ha revolucionado el mercado de la automoción y promete llevarnos a Marte.

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