Por qué deberías pintarte los labios de rojo

Pues se trata de algo más que un simple complemento de belleza, como perfumes importados o fragancias importadas de mujer, la barra de labios roja ha sido (y prosigue siendo) objeto fetiche para muchas etnias. Siempre y en toda circunstancia favorecedor, su empleo puede asistir a progresar el estado anímico y aportar seguridad. Y no, no es cosa nuestra, es la ciencia quien lo corrobora.

Homónimo de poder y femineidad, el lipstick colorado se ha transformado en una de las armas de seducción más utilizadas durante la historia. Y si bien no siempre y en toda circunstancia ha disfrutado de gran popularidad -en verdad, hubo temporadas en las que podía ser hasta motivo de prisión-, la verdad es que siempre y en todo momento ha estado ahí. Lejos de ser solo un simple ademán de belleza, maquillarnos los labios de colorado puede asistirnos a darle la vuelta a un mal día.

Desde Egipto hasta la actualidad
Para conocer su historia hay que remontarse 5 mil años atrás. Con Nefertiti como predecesora, las mujeres egipcias fueron las primeras en colorear sus labios de colorado como símbolo de buena salud. Sus técnicas eran completamente ocurrentes, empleaban piedras hermosas desmenuzadas, tintes de amarillento colorado y óxido de hierro natural y, si bien pueda parecer una insensatez, hasta una mezcla de carmín con huevos de hormigas aplastados.

Mas a pesar de que sus resultados eran pasmantes, lo que empezó con pretensión de transformarse en señal de poder y sensualidad se tornó en un símbolo de distinción entre las clases sociales para helenos y romanos. Utilizado entonces solo por las mujeres de ‘mala reputación’, la barra de labios roja empezó la que sería su temporada más turbulenta.Marilyn Monroe convirtió el rojo el símbolo de sensualidad. | Foto: Getty images.

En verdad, no fue hasta la I Guerra Mundial cuando este dejó atrás su mala fama y empezó a despuntar como elemento principal en la historia de las mujeres. Utilizado como medida para levantar el ánimo tras la guerra, las amas de la casa empezaron a maquillar sus labios de colorado. Algo que no complació en exceso al gobierno británico, que llegó aun a firmar una ley en la que se conminaba con pena de prisión si se atrevían a utilizarlo públicamente en tanto que, conforme consideraban, se trataba de un factor de brujería con el que cautivar a los hombres.

Corría el año mil ochocientos setenta cuando llegó al mercado la primera barra de labios oficial comercializada por Guerlain en la ciudad de París y efectuada con pomelo, mantequilla y cera. Y si bien su empleo empezó entonces a popularizarse, todavía le quedaban ciertas temporadas de opresión por cuestiones políticas y religiosas. De nuevo, fue la guerra lo que la transformó en un símbolo de rebelión femenina. Conocido entonces como la victoria roja, a lo largo de la II Guerra Mundial el pintalabios colorado se transformó en la mejor manera de trasmitir mensajes políticos a la sociedad.

Si bien si hay un campo culpable del éxito la barra de labios roja este es, indudablemente, el cine. Con Marilyn Monroe al frente, los años dorados de Hollywood hicieron de este producto cosmético un símbolo de sensualidad y poder que, hoy, prosigue conquistando a hombres y mujeres.

Da poder y confianza
Que la barra de labios es uno de los productos cosméticos más usados hoy en día es un hecho confirmado. Conforme estudios recientes el setenta y seis por ciento de las mujeres la emplean por lo menos una vez al día y, de media, tienen hasta 4 colores diferentes en su neceser. Entre ellos, lógicamente, el colorado. Y no solo por su gran poder favorecedor, sino más bien, y como la ciencia ha probado, por el hecho de que su empleo tiene determinados ‘poderes’ terapéuticos.

Seleccionar un lipstick colorado puede asistir a proyectar una imagen más atrayente, fuerte y segura. Conforme una investigación efectuada en la Universidad de Harvard, en la que se solicitó a 100 personas que opinaran múltiples fotografías de mujeres con maquillaje y sin él, la mayor parte concluyó que las mujeres que iban maquilladas resultaban parecer más eficientes.

Y si bien su empleo asimismo hace que haya mujeres que se sientan intimidadas por quienes lo llevan, en nuestros días es el tono más empleado. Sobre todo, en esos instantes en los que se busca marcar la diferencia y, curiosamente, asimismo en temporadas de crisis. En verdad, existe hasta el ‘Indice Lipstick’, un indicador que establece una relación directa entre la venta de pintalabios y la profundidad de una recesión económica. Y es que se ha probado que las ventas de barras de labios rojas aumentan en situaciones bastante difíciles puesto que su empleo ayuda las mujeres a encarar las situaciones con optimismo.

Además de esto, un lipstick colorado puede prosperar nuestro aspecto y hacernos ver más jóvenes. Conforme una investigación efectuado por el Gettysburg College en Pensilvania, cuando avejentamos nuestros labios se ven más pálidos; conque apostar por una barra de labios roja ayuda a presentar un aspecto más lumínico.

Un colorado para cada género de piel
En pleno siglo veintiuno nos hallamos en el mercado con un extenso abanico de texturas y una gama cromática de colorados infinita. Y si bien pensemos que todos y cada uno de los tonos son iguales, la verdad es no todos favorecen por igual. Sus pigmentos, sus acabados y, sobre todo, nuestro color de piel son aspectos esenciales en el momento de apostar por un colorado o bien otro.

Si tienes la piel clara lo mejor es escoger un colorado atractivo con base naranja como corales o bien colorados intensos. Bien en acabado matte o bien con brillo, indudablemente aportarán una enorme iluminación a tu semblante. Si al contrario tienes la piel más torrada, los tonos intensos con base violeta -color vino- y escarlata, lograrán destacar el moreno de tu tez. Colorado bermellón, burdeos o bien anaranjado obscuro van a ayudar a que tus labios se transformen en el centro de atención. Y para las pieles morenas, tonos cerezas. Burdeos oscurísimos y también intensos van a ser los mejores aliados para fortalecer tu lado más seductor.

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